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sábado, 21 de noviembre de 2009

CUENTECITO BUROCRÁTICO / Gilberto Novelo Rodríguez

Cualquier coincidencia con algún parecido es la pura realidad


Don Acrimonio sentía ya pasos en la azotea, a sus 70 años no se había hecho estudio alguno de próstata, aunque sabía que con unos análisis de sangre de los llamados de “antígeno prostático” se podía detectar algún problema temprano, pero una sabrosa combinación de incuria con temor de que algo siniestro pudiera estar rondando en sus adentros, le había impedido tomar la decisión para hacerse examinar, hasta que una mañana en que se agarró descuidado, sin pensarlo mucho se dirigió a la oficina de archivos del hospital donde le correspondía ir como pensionado, para sacar ficha cada vez que necesitaba atención médica.

-Señorita, vengo a solicitar que se me haga un examen de antígeno prostático.
-Como no, ¿qué número de expediente tiene?
- Creo que el NR4.
- Déjeme ver… si, aquí está. ¿Ya lo vio el médico general?
- No, no he visto a nadie, pero precisamente, vengo a que me indique que procede para que me hagan el examen.
- Bueno, es que antes de hacerle cualquier análisis lo tiene que ver un médico general.
- Pues si es así, indíqueme día y fecha para venir a verlo.
-Uhmmm…Ahhh… es examen de antígeno, ¿Verdad?
-Sí señorita, examen de antígeno prostático.
-¿Sabe qué? Eso lo maneja Trabajo Social, tiene que ir a la esa oficina y ahí le atenderán.
- Muchas gracias, señorita.

Don Acrimonio comienza a barruntar que algo no anda bien, pero se dirige a la oficina indicada, toca la puerta y de adentro le indican que pase.

-Hola… buenos días, me envían del archivo para que me digan qué debo hacer para que me practiquen un examen de antígeno prostático.
- ¿Antígeno prostático? Eso no lo atendemos aquí.
-Bueno, eso me dijeron en archivo, es por eso que vine.

- No, creo que eso lo maneja medicina preventiva, venga conmigo, lo voy a llevar con el Dr. Martínez que es el encargado de esa sección.

La chica de trabajo social muy amablemente acompaña a Don Acrimonio (Quien comienza a levantar presión en las calderas de la irritación) hasta la sección de medicina preventiva, en ella se encuentra una guapa enfermera, la trabajadora social le explica que Don Acrimonio desea que le hagan un examen de antígeno prostático, la enfermera asiente en señal que ha comprendido, y la trabajadora social, una vez cumplido su cometido, se retira muy mona despidiéndose de Don Acrimonio.

Ahora la enfermera guapa se dirige a Don Acrimonio :

-Bien, lo que usted desea es que le hagan un examen de antígeno prostático, ¿No es así?

Don Acrimonio, cuyos setenta años le han dado una gran práctica para sonreír cuando está que hecha chispas, especialmente cuando está frente a una chica guapa, sonríe, concede, y por enésima vez confirma que sí, que lo que desea es hacerse el examen de antígeno prostático.

-Qué bueno que vino, es muy necesario que las personas de su edad se practiquen este tipo de exámenes simplemente como medida de prevención; por desgracia son pocos los que se acercan a nosotros y es una lástima, pues aquí en medicina preventiva podemos llevarle un récord continuo de sus exámenes y vacunas. ¿Tiene usted su cartilla nacional de salud?

-¿Mi cartilla de salud?
-Sí, mire, una como esta.
-Ah, sí, hace un par de años que vine al hospital me vacunaron contra la influenza y creo que la tengo en casa, ¿Debo traerla?
-Sí, la próxima vez que venga a consulta la trae por favor, en ella podemos llevar sus controles.
-Qué bueno…y a propósito…¿Me podrán poner la vacuna en esa próxima vez ?... creo que ya me toca.
-Uhmmm… por ahora no va a ser posible, no tenemos esa vacuna.
-No tenemos… ¿Significa que no la tienen por el momento? … O que ya no la van a tener.
-Que no la vamos a tener, pero puede ir usted al Centro de Salud y ahí se la ponen gratis.

-Muchas gracias, y ahora lo del antígeno, ¿Cuándo me puede dar cita el Dr. Martínez para la consulta?
-Déjeme ver… (Comienza a hojear el libro de consultas del Dr. Martínez) …uhmmm…ya está lleno….ya está lleno…el próximo lunes, eso es, el próximo lunes a las diez de la mañana.
-Bien, eso es dentro de cuatro días, aquí estaré para ver al Dr. Martínez, muchas gracias y hasta el lunes.
-A las diez.
-A las diez.

Don Acrimonio pasa los cuatro días siguientes felicitando a sí mismo por la firme decisión que ha adoptado para tener un poco más de cuidado con su ya bastante estropeado cuerpecito, total y de cualquier manera, a esa edad ya no puede uno trabajarse sin aceite como antaño, por lo que es tiempo de sentar cabeza y hacer las cosas bien, hay que hacer caso a los médicos, aunque sea al final de la jornada.

El lunes muy de temprano, Don Acrimonio revisa su agenda y verifica que a las diez de la mañana debe estar en el consultorio del Dr. Martínez, así que a las 09:55 se apersona ante la enfermera.

-¿Me recuerda? Vine la semana pasada para solicitar un examen de antígeno prostático y tengo cita con el doctor a las diez.
-Ah, sí, cómo no, en un momento lo atiende el médico.

Cinco minutos después, el Dr. Martinez, con una sonrisa se asoma a la puerta y llama:

-El que sigue.

El que sigue, o sea, Don Acrimonio, entra al consultorio. El Dr. Martínez adopta una postura muy profesional y pregunta:

-¿En qué puedo servirle?

Don Acrimonio no concibe que a estas altura el Dr. Martínez no sepa (si ya todo el hospital lo sabe) que lo que desea es un examen de antígeno prostático.

-Sabe Dr., yo vengo para que se me haga un examen de antígeno prostático.

-¿Ya se hizo exámenes para detección de colesterol, glucosa y triglicéridos?
-No, hace ya un buen tiempo que no me los hago.
-Bueno, aprovechando creo que se los vamos a hacer, pues son muy necesarios, le voy a dar una solicitud para laboratorio, la lleva usted y ahí le indicarán cuando le tomarán la muestra de sangre.
-¿Y el antígeno prostático?
-Bueno, eso no sé bien como se está manejando, pero vaya usted al laboratorio y ahí le dirán qué es lo que tiene que hacer.
-Don Acrimonio, que a los setenta años se ha vuelto un viejo impaciente, refunfuñón y cascarrabias que no aguanta nada, sale echando humo por las orejas, pero haciendo acopio del autocontrol que ha practicado en sus clases de yoga infusa, llega a la puerta del laboratorio y extiende la solicitud al enfermero en turno.
-Ah… examen de sangre… ¿eh?... ¿Puede venir pasado mañana muy temprano y en ayunas?
-Claro que puedo venir, pero lo quiero saber es si me van a hacer el examen de antígeno prostático.
-¿Antígeno prostático? … no… eso no lo hacemos en este hospital, tiene usted que ir al del Seguro Social para que se lo hagan… ¿Qué… no le dijeron?

FIN

AUTOR: Gilberto Novelo Rodríguez
PAÍS: México
EDAD: 70 años

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